Expedición Túnez 2021

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Viernes 3. Madrid – Marsella. 1.084 kilómetros.

Después de dos años en dique seco, sin poder viajar a África  por culpa del Covid y tirando de tracks que hemos hecho y de otros nuevos, Santi nos ha confeccionado un viaje de auténtico lujo.

Lo requisitos para poder viajar por el tema del Covid han sido con diferencia lo más pesado de los preparativos del viaje, certificado de vacunación, test PCR con anticipación de 48 horas, papeles para poder entrar en el país, papeles para viajar en el barco, en fin un dolor de cabeza y lo que es peor, que no nos servirán para nada porque no nos los han pedido en  ningún sitio, lo que demuestra que desgraciadamente el Covid puede viajar libremente por el mundo.

Seremos cuatro coches, Santi que irá acompañado de Adolfo en su Toy , Antonio y Carmen en su Mercedes G, Unai y Livia en el Patrol GR y yo que esta ocasión  viajare en solitario en mi Toy 125.

Salimos Santi Adolfo y yo a las 8:30 de la mañana para reencontrarnos con esas dunas tunecinas que tanto nos gustan.

Una parada en Gerona donde ponemos gasoil, nos reunimos con Unai y Livia y comemos juntos.

A lo largo del viaje vamos recibiendo los resultados del las PCR que afortunadamente son todos negativos. Antonio y Carmen que han salido un día antes ya han llegado a Marsella, nos los imprimen pues al parecer no vale llevarlos en el teléfono hay que llevarlos impresos.

Tras 1.084 kilómetros legamos al Hotel un B&B bastante caro (73,10 euros habitación individual con desayuno) y que no brilla por su limpieza precisamente, pero es que «estamos en Francia»…

El hotel esta a las afueras de la ciudad en una especie de polígono y no hay donde cenar, de modo que cenamos de lo nuestro y a dormir que mañana prevemos que el embarque será tedioso como mínimo.

Sábado 4. Ferri Marsella La Goulette – Túnez. 480 millas.

Salimos temprano pues el barco el Danielle Casanova sale a las 10,30 y tenemos que estar dos horas antes en el puerto.

Disfrutamos plenamente de un atasco en el que nos cuesta una hora de reloj hacer el kilometro del acceso al puerto, nos dan nuestros billetes y para nuestra sorpresa nadie nos pide ningún documento de los que llevamos preparados del dichoso Covid.

El mar está muy tranquilo y zarpamos con tan solo media hora de retraso y el barco navega a buen ritmo, seguro que recuperara ese retraso cuando lleguemos a Túnez.

La horas van pasando monótonas, comemos algo de lo nuestro y después de una buena siesta mecidos por el bamboleo del barco Santi nos anuncia que tiene algo importante que decirnos. Al parecer le ha llamado el guía que tenemos contratado, que es obligatorio llevar  para acceder a la zona del país que visitaremos, para decirle que  no puede venir con nosotros, que le ha surgido un problema y que no viene, el asunto es serio pues este guía es el que tiene los permisos para circular por las dunas, y claro no hay tiempo para contratar otro. Nuestras cabezas echan humo pensando en cómo solucionar el problema y cada uno aportamos una idea. Al cabo de un buen rato  Santi al vernos preocupados de verdad nos dice que todo ha sido una broma y se libra por los pelos de que lo ejecutemos allí mismo.

Cenamos una pizza y nos vamos a dormir.

Domingo 5. Túnez – Matmata. 495 kilómetros.

El mar estaba un poco enfadado a eso de las cuatro de la madrugada, pero nada que nos impidiese dormir como benditos, sobre todo a los que somos inmunes al mareo. Como era de esperar el barco ha recuperado el tiempo perdido al salir de Marsella y las 10 de la mañana estamos desembarcando.

El caos es total y absoluto, son las 12 de la mañana y aun estamos lejos de llegar a las cabinas de la frontera que está a 200 metros del barco, al parecer nos tienen que hacer un test de antígenos y nos los hacen sí, pero a boleo, unos si y otros no y por supuesto no nos piden ningún papel de los que  llevamos demostrando que estamos sanos.

Pasamos de la ventanilla A a la B de B a la A y otra vez a la B en un contrasentido de idas y venidas que nadie entiende, pero bueno después de tres horas y media logramos salir de allí.

Cambiamos euros por dinares en el banco que hay en la frontera el cambio esta 1€ = 3.22 dinares

Ponemos gasoil y llenamos los jerris a 0,54 el litro y nos vamos al Jem  para ver el circo romano, una preciosidad de anfiteatro, comemos un briq en un bareto que conocemos y también compramos unas tarjetas para los móviles que nos serán muy útiles para hablar con la familia.

Descubro una mancha de gasoil debajo de mi coche a la altura de los inyectores, llevo tiempo con un poco de olor a gasoil y el mecánico me ha pedido los tubos que al parecer están deteriorados y pierden gasoil (una avería de 800 euros) pero no los han tenido a tiempo para el viaje, aunque el mecánico me aseguró que no me quedaría tirado por ese problema, pero es que la cosa va a más y dentro del coche huele a gasoil que marea.

Antonio por su parte tiene un ruido raro en la rueda delantera derecha le han puesto ruedas nuevas y parece que la llanta esta deformada la cambiamos por la de repuesto y parece que va mejor.

Llegamos al hotel Diar Barbar en Matmata a las 10,30 de la noche, muy amablemente nos tienen preparada la cena a pesar de llegar tardísimo, la cena muy buena briq, harira, cuscus de cordero y fruta y a dormir en las habitaciones que son réplicas de la grutas donde filmaron la guerra de las galaxias.

Lunes 6.  Matmata – Ksar Ghilane – El Mida. 137 kilómetros.

Desayunamos y al lio, visita a las casas trogoloditas de Matmata y a un poblado bereber. Tomamos pista y llegamos a Ksar Ghilane donde nos está esperando nuestro guía, le comento mi problema con la pérdida de gasoil, llama a su mecánico y en diez minutos y con una llave del 10 me arregla el problema. No me lo puedo creer pero es así, no sé lo que durará (en principio todo el viaje sin perder una sola gota) le doy una buena propina y le regalo unos guantes de trabajo. Él  tan contento y yo más.

Bajamos presiones, en principio a 1,1 y nos metemos sin mas dilación en las dunas y empezamos a disfrutar, primero dunas pequeñas para poco a poco ir aumentando de tamaño, la arena esta magnífica ha llovido unos días antes y esta sencillamente perfecta, lo que nos permite avanzar a buen ritmo.

Antonio desllanta, limpiamos el aro, un poco de agua jabonosa, compresor y ya está talonada. A los cinco minutos nuevo desllante de Antonio que en este día desllantará no menos de otras cinco veces.

Los demás vamos avanzando con alguna quedada que solucionamos con un eslingazo o con el winche, lo único malo es el viento que lo pone todo perdido de arena pero es lo normal por estos parajes. Un cordón de dunas da paso a un valle y este a otro cordón de dunas y así nos vamos adentrando en el Gran Erg Oriental, la etapa termina en El Mida justo en el mismo chamizo del 2017; ahora tiene cerrada la puerta pero por lo menos nos sirve para refugiarnos del viento mientras cenamos, nos hacemos unas sopas de ajo con chorizo picante y huevos bien densas que nos calientan por dentro porque hace un frio que pela, tres grados marcan los coches pero la sensación térmica con el viento es de mas frio, también le damos a los productos de León que han traído Livia y Unai todo ello regado con un buen vino que ha traído Antonio, vamos, que cenamos de lujo.

Hacemos una chasca con la leña que henos recogido por el camino y mientras dura charlamos de lo divino y de lo humano.

Martes 7 y miércoles 8. El Mida – Erreched -Tembaine. 86 kilómetros.

Madrugamos pues los días son cortos y hay que aprovechar el tiempo, amanece a las 6,30 y el sol se pone sobre las 6 de la tarde, dunas, dunas y mas dunas algunas con bajadas de vértigo nos van acercando a Erreched. Antonio nos regala unos cuantos desllantes más, todos catamos lo que es quedars,e y es que a pesar de que la arena está muy bien no te puedes despistar ni un segundo porque hay algunos pozos en los que la arena es mucho más blanda y si te «chorreas» cuesta salir.

Podemos llegar al oasis de Erreched sin problema, pero con buen criterio nuestro guía nos aconseja acampar un poco antes para evitar el jaleo que se forma allí. El viento ha desaparecido por lo que preparamos la barbacoa y la panceta cortada bien gruesa esta de vicio. Nos cepillamos dos kilos sin despeinarnos, entre eso y los aperitivos estamos llenos y no hacemos las morcillas pero tiempo habrá de hacerlas.

Otra buena hoguera un par de copas de licor espirituoso y a la cama. Debo decir que cada día duermo mejor en el coche.

Como siempre, madrugamos y en unos pocos kilómetros llegamos al oasis de Erreched, hay montones de coches y no menos de 60 motos de todos los tipos. Al parecer anoche estuvieron de juerga hasta las tantas, menos mal que hicimos caso de nuestro guía.

Nuevo madrugón y a por más dunas, esta zona tiene bajadas de las que crean afición, hay que bajarlas en segunda reductora y acelerando pues la trasera intenta adelantar al morro.  El coche de  Santi y el mío llevan los paragolpes muy tocados, el porque va el primero abriendo y yo porque voy de coche escoba y me como unos patatales de tomo y lomo, pero los recolocamos fácilmente de cuando en cuando. Parece que los desllantes nos han dejado en paz afortunadamente.

El guía nos ofrece cenar en un chiringuito en medio de ningún sitio que conoce y aceptamos. Repostamos un jerry y desbloqueamos el cable de mi winche, que por recogerlo mal está encallado. Cenamos más o menos bien y algunos prefieren dormir dentro del chamizo con tal de no montar la tienda, yo opto por dormir en mi coche .


Jueves 9. Tembaine – Douz.  130 kilómetros.

Hoy también madrugamos ¡menuda novedad!  Visitamos el pozo de Bir Tembain que está totalmente seco y continuamos con algunas dunas y una hamada muy rápida (110, 120, 130 km/h)   bordeando el parque nacional Jbil donde dicen que hay gacelas (tres veces he estado y nunca he visto ninguna) es una gozada no exenta de riesgo ir a esa velocidad, pero hay que desfogarse de cuando en cuando.

Paramos un momento para coger algunas rosas del desierto que hay por cientos y nos marchamos por que el viento esta arreciando y se nos viene encima una tormenta de arena que no deja ver al coche de delante a 50 metros.

Tenemos que bordear un chott y la cosa se pone muy seria pues la arena es como fes-fes; un error y ahí te quedas hasta que pase la tormenta, afortunadamente los solventamos sin incidencias.

Menú del día: garbanzos fritos encebollados con bacón, morcillas de arroz y de sangre y producto ibérico, nos lo preparamos en una caseta que nos protege del viento y comemos como reyes.

Llegamos a las inmediaciones de Douz y nos despedimos de nuestro guía y su conductor y mecánico un hombre de pocas palabras pero muy eficaz gestionando las dunas. Ambos han estado a la altura del viaje. Las  etapas de arena han terminado.

GUÍA PARA EL DESIERTO DE TÚNEZ
LAAJIMI «KTM» HABIB
Tfno: +216 98 572 393
e-mail: laajimihabibe@hotmail.fr

Salimos a carretera y el guía que había salido antes que nosotros nos hace señas de que paremos, esta con dos moteros y parece que necesitan ayuda, pero afortunadamente no es así se trata de Jordi Arcarons que al estar cerrada la frontera de Marruecos entrena a su pupilo en Túnez , le saludamos le deseamos suerte y al hotel.

El hotel Sahara Douz bien, al ducharnos salen de nuestro cuerpo toneladas de arena, estamos cansados y sucios de solemnidad. Charlamos un poco con la familia que hace días que no tenemos cobertura, una buena cena y a la cama.

Viernes 10. Douz-Mides-Kairouan. 480 km.

A las 7,30 desayunando y la rueda de Antonio que sigue dando problemas, volvemos a cambiarla por la sexta rueda que lleva pero no va bien del todo.

Livia nos compra un poco de fruta, unos plátanos y unas  mandarinas que estaban deliciosas.

Llegamos al Chott el Jerid que tiene agua, las pequeñas tiendas que jalonaban la carretera vendiendo formaciones de sal y rosas del desierto están abandonadas, no hay turismo. Unas fotos al bus abandonado que este año esta medio sumergido en el agua y continuamos hacia el oasis de Chebika, una breve visita al pueblo reconstruido con adobe pues las torrenciales lluvias lo habían destrozado, la cascada es un remanso de paz, y de nuevo los puestos cerrados indican que no hay negocio. Compramos una geoda autentica que normalmente cuesta unos 25 o 30 euros regateando por tan solo 10 euros.

Continuamos camino hasta el oasis y cañón  de Mides, es impresionante. Allí se han rodado algunas películas como “El Paciente Inglés”. A un par de kilómetros, tal vez menos,  se divisa la frontera con Argelia.

Intentamos encontrar el acceso a la pista Rommel, la pista que construyeron los alemanes para intentar escapar de África, pero no la encontramos (no llevamos el punto exacto) a cambio encontramos lo que creemos es un campo de tiro con tanques, camiones y coches orugas muy maltrechos por la metralla, le dedicamos una buena sesión fotográfica…

Ya por carretera nos llevamos el susto del viaje, en ese momento voy detrás de Antonio y veo cómo el coche se sale de la carretera hacia la derecha en diagonal pues ha perdido la rueda derecha, un par de metros más y posiblemente hubiese volcado porque la carretera tenía un talud  de unos 70 centímetros en el arcén más que suficiente para provocar el vuelco.

La rueda se ha salido porque los tornillos están cortados a la altura del separador, afortunadamente y para nuestra sorpresa ni el disco ni la pinza de freno están dañados,  de modo que quitamos el separador y ponemos la rueda con otros tornillos, pero cuando el coche arranca la maldita rueda no se mueve y es porque al quitar el separador la pinza roza en la llanta otra vez a desmontar todo de noche y con un frio que pela. Ponemos otra llanta pues Antonio lleva dos tipos de llantas diferentes que sin duda son las responsables de esta avería, esta vez sí lo logramos aunque irá con un tornillo menos pues en el buje una tuerca está pasada de rosca.

Llegamos al hotel Amina en  Kairouan a las 11 de la noche muy cansados, nos han dejado la cena en la habitación pero es incomestible, tampoco tengo mucha hambre solo me como medio huevo duro, una naranja y a dormir.

Sábado 11. Kairouan- Túnez. 178 km.

Amanece lloviendo y mientras desayunamos Santi se entera de que nos pedirán un test de antígenos para entrar en Francia, busca y encuentra una clínica y allí nos los hacen, mientras los tienen damos un paseo (afortunadamente ha dejado de llover) y visitamos su magnífica mezquita considerada el más antiguo santuario de occidente. Visitamos también su medina y hacemos algunas compras y también visitamos el pozo Bir Barrouta, un camello mueve una noria para sacar el agua a 25 metros de profundidad y su agua es sagrada, se dice que comunica con otro pozo similar en La Meca.

De nuevo a los coches en medio de un vendaval de cuidado y llegamos a Túnez concretamente  a Sidi Bou Said, que en el siglo XIX se convirtió en lugar de veraneo de la sociedad adinerada tunecina y nos vamos a comer en uno de sus restaurantes con vistas al mar. El sitio es pintón de verdad y comemos muy bien a base de pescado, briqs y una sopa de pescado que quita el sentido, Antonio y Carmen nos invitan al ágape, cosa que agradecemos.

Cuando bajamos a por los coches nos encontramos con que los gendarmes nos han decorado los coches con unos preciosas cepos, llamamos para que vengan a retirarlos y pagar la multa.  Cincuenta dinares por coche (unos 18 euros) con papeles… sin papeles 60 dinares todos y se quedan tan contentos los muy jetas. Pagamos y nos vamos al hotel que por ser el ultimo día también es una pasada. Habitaciones enormes, limpio como una patena, vamos un lujazo, y puesto con gusto, el precio en consonancia 72 euros con derecho a desayuno que para un Túnez es dinero pero merece la pena.

Domingo 12. Túnez -Marsella-Madrid. 480 millas de barco.

El bufet libre del hotel de escándalo, sencillamente magnifico y «nos recreamos en la suerte»

Como el ferri sale a las 13,30 y hay que estar dos horas antes disponemos de un par de horas para visitar en Cartago las termas de Antonino al borde del mar. Lo único que quedan son restos romanos pues estos arrasaron la ciudad no dejando piedra sobre piedra. También visitamos El Tofet santuario Púnico donde se hacían sacrificios de niños y allí están sus sepulturas.

Nos vamos al ferri y pasar la frontera tunecina nos cuesta tres horitas de nada… y por supuesto no nos piden ni un papel referente al Covid.

Embarcamos comemos y al camarote a descansar un poco, lo de un poco es un decir pues nos marcamos una siesta de tres horitas como unos campeones y es que los días de dunas y acampadas están pasando factura, cenamos una pizza pues la verdad es que estaban buenas las que hacían en el barco. Un buen rato de cháchara dándole vueltas al próximo viaje y a la cama a seguir reponiendo fuerzas, que mañana el día será duro.

Lunes 13. 1.080 km de carretera

El barco llega a puerto puntual a las 13,30 y pasamos la frontera francesa en tan solo en media hora, eso si, no nos piden ni un solo papel referente al Covid, es sencillamente indignante.

Comemos en Marsella en un Kentucky y nos despedimos de nuestros compañeros de viaje porque cada quien hará el viaje de vuelta como mejor le parezca. Directos a la autopista con los depósitos y los jerrys hasta arriba y con la intención de parar lo justo. La noche va cayendo y a la altura de Lérida la boira (niebla) hace acto de presencia y nos acompañará hasta bien pasado Zaragoza, imposible circular a mas de 100 km hora por que no se ve nada.

Tengo la intención de parar en algún área de reposo y dormir un par de horas en mi confortable cama del coche. Tengo que poner algo de combustible por no andar vaciando jerrys. Paro en una gasolinera y le pido al gasolinero que abra el surtidor desde una distancia de unos diez metros, el muy imbécil está viendo que tengo hasta la manguera en el brocal de depósito y me contesta malamente que me ponga la mascarilla le digo que cuando vuelva a pagarle me la pondré y vuelve a responderme mal y como estoy muy caliente con lo del Covid  le mando a la mierda y me largo. El asunto me ha irritado tanto que estoy muy despierto y hago el viaje del tirón poniendo gasoil unos kilómetros mas adelante llegando a Madrid a las 2,30 de la madrugada.

Hemos pasado unos días fantásticos en un viaje planificado de forma impecable y en muy buena compañía, no se puede pedir más. Ya estamos preparando el próximo viaje ¿¿¿será Namibia???….

 

 

 

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