Marruecos 2019. «Rock the Kasbah»

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Viernes 29 – 11 – 2019  Madrid – Algeciras – Tánger – Kenitra

Dani y yo salimos de Madrid sobre las 11 de la mañana, nos reuniremos en Algeciras en la  cola del ferry que sale a las 8 pm con el resto de compañeros, Adolfo que viajara solo, Unai y Livia y Santi que irá acompañado de Toni.

El viaje discurre sin nada digno de reseñar excepto una empanada de atún que hemos llevado y que esta sencillamente de muerte. La degustamos en un área de servicio, un cafetito y a la carretera.

En Algeciras nos reunimos como estaba previsto con nuestros compis de viaje. Previendo que llegaremos muy tarde cenamos de lo nuestro en la campa del ferry, Santi hace entrega de la ropa conmemorativa del viaje, pegatinas y de los rutómetros, estos están confeccionados al mínimo detalle y ya estamos disfrutando pensando en lo que nos deparara el viaje que tiene un aspecto inmejorable.

El barco sale con retraso como es de rigor y pasamos la aduana de personas en el barco en diez minutos, disfrutando de una travesía muy cómoda. En Tánger apenas media docena de coches para pasar la aduana. Tardamos más de media para pasar debido a típica indolencia de estos policías, uno trabaja y los demás (seis o siete) pasean de un lado a otro sin rumbo fijo, como desorientados.

Intentamos cambiar dinero pero debemos tener cara de primos y el cambio que nos ofrecen es ridículo, tras muchos tiras y aflojas nos largamos sin hacer negocio con esos tipos, no sin antes comprar unas «magnificas tarjetas prepago» para los móviles de INWI lo cual será un grave error, primero porque no nos permitirán hablar con España y además solo tienen cobertura en el norte de Marruecos, resumiendo hemos tirado a la basura unos pocos euros.

Nos hacemos los 250 km de autopista que nos separan de Kenitra. Nos hospedamos en el hotel Relax, no está mal, pero con derecho a desayuno nos clavan 68 euros por persona lo cual en un Marruecos es una fortuna y además los coches duermen al sereno.

Sábado 30 – 11 – 2019 Kenitra – Bigoudine

Bufet libre en el hotel Relax para desayunar, pero no está acorde ni en calidad ni en cantidad con los 68 euros pagados.

Nos despedimos de Kenitra sin prisa pero sin pausa… lo de sin pausa es un decir pues los bancos están cerrados y perdemos más de una hora en encontrar una oficina que nos suministre  dirham y ya en la tienda del cambista otra media hora y eso que solo tiene tres clientes (al menos el cambio es bueno). Nos esperan 539 kilómetros de la autopista que bordea la costa que son aburridos de solemnidad.

Comemos en un área de descanso de lo nuestro y continuamos viaje. Llegamos Bigoudine anocheciendo y poco después tras curvas y mas curvas cerradas que ascienden por la montaña al albergue Zolado, enclavado en la ladera de la montaña y, como veremos mañana con la salida del sol, con unas magnificas vistas a un valle y el embalse de Abdel Moumen.

La cena y las habitaciones bien para el precio, en las habitaciones hace fresquito por no decir frío pero es mejor padecerlo y taparse hasta los ojos que poner el ruidoso aire acondicionado.

Domingo 1 – 12 – 2019 Bigoudine – Taroudant – Igherm

Un desayuno frugal y a correr millas. Recorremos los primeros 90 kilómetros por carretera hasta Taroudant, donde pasamos un buen rato visitando su medina, que tiene  un sabor marroquí espectacular y hacemos algunas compras, pan, aceitunas, bollitos, alguna especia y sobre todo fruta… mucha fruta, de esto último se ocupa y ocupará a lo largo y ancho del viaje nuestra querida Livia, con ella es imposible padecer el escorbuto, ese terrible mal que diezmaba las tripulaciones de la armada en el siglo XVI por no comer frutas y verduras frescas.

Encaramos la toma de contacto campera con unas pistas pedregosas y muy entretenidas por las que se puede circular bastante rápido, en otras ocasiones tomamos un trecho de carretera para acceder de nuevo a mas pistas de similares características, es decir, sin demasiadas complicaciones y bordeadas de arganes donde se encaraman las cabras como auténticos monos. En el último tramo las pistas se complican algo más dando paso a un reg de piedras negras y grandes como melones.

Llegamos al atardecer a la población de Igherm, «el presunto hotel» se llama Rendez Vous.  Sabíamos que era un lugar muy modesto pero lo que no sabíamos es que este «presunto hotel» alberga toda la mierda de Marruecos y mira que hemos toreado en algunas plazas guarras a lo largo de tanto años. No tengo palabras para describir la basura que se acumula en las habitaciones, los lavabos no se pueden usar y el baño es repulsivo, el suelo hace años que no se friega y cuando digo años no es una forma de hablar es que acumula mierda de años.

De la cama mejor no hablar, gracias que Unai y Livia han traído unas sabanas de su albergue para regalar a la gente necesitada y nos prestan una a cada uno para ponerla encima de la cama y escondernos en nuestros sacos de dormir procurando que nuestro cuerpo no toque nada de aquella inmundicia

Desgraciadamente no hay donde elegir, no hay nada en 100 kilómetros a la redonda de este miserable pueblo que como el hotel apesta. Ni siquiera podemos pensar en acampar pues estamos rodeados de pedregales brutales.

Buscamos un sitio para cenar y solo hay uno, desgraciadamente acorde con este pueblucho. Nos ofrecen una harira que solo ver  su aspecto hace daño a la vista, algunos osados la prueban y ponen una cara de evidente rechazo. Nos hacen un tajín de vaca que según ellos es un kilo de carne para siete  personas, pero o comen muy poco o su sistema de pesas y medidas no coincide con los nuestros, como mucho es para dos ya que la mitad del kilo son unos huesos brutales.

Muy cabreados tomamos la sartén por el mango, nos vamos al coche y llenamos la mesa de jamón, chorizo, latas de todas clases, pastelitos y hasta una frasquilla de coñac de los que damos buena cuenta, ahora si hemos cenado.

Como anécdota de la guarrería de este lugar os contare que hemos limpiado la mugrienta mesa con unas toallitas húmedas, una de ellas (sucia no, lo siguiente) se ha caído accidentalmente al suelo, un paisano la ve, la recoge del suelo y se limpia con ella las manos y se queda más feliz que una perdiz

Hace un frío que pela pues no en vano estamos a 1.800 metros de altitud. Nos vamos al antro, nos metemos en los sacos, intentaremos pasar la noche como buenamente podamos, en medio de un asco profundo hacia todo lo que nos rodea.

Lunes 2 – 12 – 2019  Igherm -Tissint

La noche ha sido como para olvidar y nos largamos con viento fresco de ese lugar al que no volveré jamás ni atado,  pero Marruecos es el país de los contrastes y ahora veréis por qué. Lógicamente no hemos querido desayunar en ese pueblo y tenemos la intención de desayunar de lo nuestro en cuanto salgamos a pista, pero en unos pocos kilómetros pasamos por delante de un hombre esta abriendo su negocio, una especie de  pequeño y modesto bar .

Le preguntamos si  nos puede dar de desayunar y el tío nos ofrece hacernos una totilla de queso y tomate, pan y te, nos parece de perlas, pero claro el buen hombre no tiene huevos para la tortilla…no hay problema coge un cuatro latas desvencijado que tiene en la puerta y en cinco minutos aparece con huevos pan  y menta fresca para el té, este hombre es la eficacia personificada. Nos prepara una tortilla buenísima y le pedimos que nos haga otra pues nos estamos poniendo hasta las trancas.

Llega la hora de pagar y nos cobra unos pocos dírham por tan suculento desayuno,  ha sido tan eficaz y servicial que le damos una buena propina que en principio no quiere aceptar, al final lo hace y a su vez nos quiere regalar unos vasos de plástico que lógicamente no aceptamos pues todos pensamos que a el le harán mas falta que a nosotros, y todos tan felices, igualito que ayer noche. Con personas como está emprendedoras el país se levantaría del letargo en el que está sumido.

Estamos pasando el anti Atlas, las pistas son duras, en algunos casos muy duras y hoy sobrepasaremos los 2.000 metros. Circulamos por una pista que parece cortada Dani y yo decidimos investigar si realmente más adelante la pista está cortada o continúa. Subimos por una trialera de mil demonios; en un kilometro, tal vez menos,  la cosa se pone muy fea, tenemos que dar la vuelta, esa operación nos lleva media hora larga de maniobras tocando con todos los bajos del coche  para poder sacarlo de ese pedregal bestial. Por fin lo hemos conseguido y tenemos que optar por la escapatoria que nos obligará a dar una larga vuelta por carretera para enlazar con los puntos.

Llegamos a Asarrak y aunque han civilizado la pista de acceso y han puesto un mirador más o menos turístico, la belleza de este paraje sigue siendo brutal.

Atravesamos el pueblo y comemos en el cauce seco del rio, continuamos por una pista casi carretera, ya que por el oued ya no se puede circular como hace años.

Acabamos el día en el oasis de Tissint que para nuestra sorpresa está rodeado de un alambre de espino. Respetando los lindes que marca el alambre buscamos y encontramos un pequeño reducto entre palmeras donde acampar, Santi se queda en el arenal y tengo la oportunidad de probar mi nuevo winche que afortunadamente funciona a la perfección.

Montamos el tinglado para pasar la noche y tras un rato de reposo preparamos la barbacoa y un buen fuego. La barbacoa nos queda de lujo especialmente una morcilla de cebolla que hace las delicias de los comensales.

El corro alrededor de la hoguera es genial, con unos troncos que ha traído Santi en la baca del coche y que tardan en consumirse dando un calorcillo muy agradable. La tertulia se alarga y es que se está muy bien en la paz del oasis y con un buen fuego. Nos vamos a la cama muy cansados pues la noche anterior nadie ha dormido bien.

Martes 3 – 12 – 2019 Tissint – Foum Zguid – Mhamid

Hemos dormido como críos y es que nos hacía mucha falta descansar.  Un café y unas galletas y recogemos nuestros bártulos pues hoy tenemos una ruta larga, unos 220 kilómetros de pistas, ríos de arena y dunas y tan solo 12 kilómetros de carretera, la cosa promete.

Por pista bordeando las típicas formaciones con forma de muela de esta zona llegamos a Foum Zguid donde repostamos, recorremos a buen ritmo las pistas del Dakar que nos  llevaran al Iriki que pasamos rapidito pues está perfecto para pisar un poco el acelerador.

Hemos llegado al borde de las dunas de Chegaga, se está levantando un poco de viento y comemos cualquier cosa rebozada con arena, bajamos presiones y a por las dunas. Estamos disfrutando pero un par de atascos nos retrasan y  es que en uno de ellos el coche de Santi esta encajado entre dos dunas y desde luego por detrás es imposible tirar de el ni siquiera con el reenvío aunque lo intentamos, tengo que dar un par de vueltas duneando para intentar ponerme delante mientras el resto de compañeros pala en ristre cava desmontando la duna en la que está apoyado el morro del coche. La maniobra nos sale perfecta y al segundo intento lo sacamos, pero ahora el coche se niega a arrancar, estamos bastante preocupados  revisando que puede ser y el solito a los cinco minutos vuelve a la vida, misterios de la electrónica (después del viaje supimos que fue a consecuencia de un mal contacto del borne de la batería).

Vamos abandonando las dunas para meternos de lleno en el rio de arena, tan divertido como siempre, incluso nos intercambiamos los coches para probar los de nuestros compañeros.

Llegamos a M’hamid y aquí la foto del día: un enorme camello está siendo transportado en una pick up, al pobre animal se le ve muy estresado.

Siguiendo la carretera a Zagora llegamos al riad Ma bonne etoile, donde nos hospedaremos, su dueña una francesa encantadora nos recibe. Tras una buena ducha que después de dos días nos hace mucha falta, nos toca cenar francamente bien, como lo hicimos  hace un par de años. Santi y Unai intentan reparar la emisora de este ultimo pues está dando problemas al parecer de alimentación.

Miércoles 4 – 12 – 2019 Mhamid – Zagora – Nkob

La etapa de hoy no es muy larga pero los tramos de pista como veremos serán muy interesantes. Un buen desayuno y nos ponemos en marcha. Los primeros 46 kilómetros son  de carretera para luego tomar una pista en buen estado aunque bastante polvorienta de unos 36 kilómetros que nos llevará a Zagora.

Llenamos gasoil y uno de los mecánicos que siempre revolotean por la zona me dice que pierdo grasa por el guardapolvo izquierdo y es cierto, lo llevo al taller del gordito mientras los compis hacen sus compras y en una hora y cuarto aproximadamente tengo los dos guardapolvos cambiados pues el derecho también perdía, la mala noticia es que tengo tocado uno de los palieres y tendré que cambiarlo cuando llegue a Madrid pues allí no tienen el recambio.

Salimos de Zagora a una pista rápida pero que paulatinamente se va convirtiendo en un pedregal de cuidado a la altura del Sarhro, con algunas zanjas que nos obligan a bajarnos de los coches y hacer la guía del paso en primera reductora. Paramos para comer y nos apretamos unos huevos fritos con sus ajitos y un poco de tocino tres vetas que después de la comida marroquí de estos días nos saben a gloria bendita.

Son casi 80 kilómetros de pista muy entretenida y en algunos tramos muy técnica que nos llevara a Nkob capital de la tribu bereber Ait Atta.

El alojamiento es la Kasbah Ennarkhile, no está nada mal, es lo que llamamos un hotel con «encanto». Es como su nombre indica una Kasbah y en el salón esta el árbol genealógico de las familias que componían  esta tribu nómada que tuvo su esplendor entre los siglos XV y XIX.

La cena bastante bien, un rato de cháchara y Santi se pone con mi emisora que también está dando algún problema y es que el conector estaba casi colgando. Una vez reparado nos vamos a descansar.

Jueves 5 – 12 – 2019 Nkob – Skoura – Ouarzazate

Empezamos, tras el desayuno de rigor, por 12 kilómetros de carretera para calentar motores, ya por pistas y atravesando el Jbel Sarhro nos dirigimos a Skoura y vamos viendo las diversas kasbashs que jalonan el camino, por pistas que son más bien trialeras.

Seguimos ruta por caminos bastante complicados, las pistas están rotas de verdad, las vistas increíbles pero hay que pararse para admíralas pues no puedes desviar la vista ni un segundo del camino si no quieres comerte algún pedrusco.

Una paradita en Skoura , hemos visto una carnicería con buena pinta que tiene fuera una parrilla y menos mal que pedimos demasiado pues esta gente come lo justo para sobrevivir, aun así comemos justitos, todo está bueno y nos lo cobran bien, pero por lo menos estaba bueno.

Proseguimos y tras 40 kilómetros de carretera llegamos a Ouarzazate y de cabeza nos vamos a ver los estudios Atlas.

Nos cobran 8 eurazos por persona, está claro que esta gente ha aprendido que el turismo deja dinero. De perdidos al rio y tomamos un guía que es un gran acierto porque de lo contrario no nos hubiésemos enterado de nada, pues no hay ni un solo cartel explicando lo que estás viendo. El tío es majete habla un español de forma medio aceptable y nos cuenta sobre la ingente cantidad de películas rodadas en estos estudios y las que se rodarán en los nuevos estudios que se están haciendo.

Cleopatra, Asterix, Ben-Hur, La joya del Nilo y un sin fin más, el propio guía ha actuado de extra en algunas películas y nos enseña sus fotos, nos comenta que la mitad de la ciudad trabaja en torno a los estudios y  la verdad es que pasamos un rato muy agradable comprobando que el cine es pura magia.

Nos damos una vuelta primero por la ciudad para ver la Kasbah de Tauorit pero ya es tarde y estan cerrando sus puertas, nos largamos a ver su medina y para cenar tomamos una harira y un tajin de kefta realmente excelentes.

El hotel L’Escale bien (para el verano), con unas habitaciones de 40 metros cuadrados pero frías como una tumba.

Viernes 6 – 12 – 2019 Ouarzazate – Ait Ben Haddou – Bou Tharar

En marcha un día más, la mañana está lluviosa y por la noche ha debido caer la mundial pues los barrizales son tremendos, llegamos hasta los estudios Atlas donde tomamos una pista lateral embarrada y muy deslizante dirección norte que nos lleva al decorado de la ciudad de Jerusalén que parece real hasta vista muy de cerca.

Pistas rotas y embarradas nos van acercando a Ait Ben Haddou, el último  tramo lo hacemos por el mismísimo oued hasta las puertas de la más hermosa y tal vez la mejor conservada  de las kasbashs, declarada patrimonio de la humanidad, en realidad es un Ksar, (ciudad amurallada) Ait Ben Haddou, se cree que data del siglo XI. Nos cuesta lo nuestro encontrar los pasos por el lecho del rio lleno de piedras monumentales, barro y agua, pero lo conseguimos.

Un guía nos enseña las cosas más interesantes de la vida en estas fortalezas y orgulloso nos cuenta las docenas de películas que se ha rodado en ella, Gladiator, Juego de Tronos, Jesus de Nazaret, Prince of Persia, etc, etc. También vemos como los artesanos pintan con te y azafrán una especie de acuarelas, en principio las imágenes son  invisibles y cuando se las aplica calor emergen las siluetas del papel.

Al lo largo de los años se han añadido algunas construcciones, como una de las puertas de entrada para la película Lawrence of Arabia, que ahora al ser la kasbah patrimonio de la humanidad deberán ser demolidas.

Desde arriba vemos nuestros coches aparcados en el lecho del rio que parecen diminutos en la lejanía.

Abandonamos la fortaleza y la pista se complica por momentos, no solo por lo deslizante del piso si no también por lo  complicado de navegar entre tantas pistas y rodadas como hay. Por si fuera poco algunas grietas en la pista nos las hacen pasar canutas, en una Santi ha metido la rueda delantera derecha y hay que darle un eslingazo, podríamos pasar pero la inclinación lateral es fuerte y el coche podría deslizarse hacia el barranco, nos toca buscar otra alternativa. Adolfo se lanza a la aventura por una fuerte y deslizante  pendiente de primera reductora de las que crean afición. Recuperamos la pista 800 metros más adelante  tras subir otra pendiente, todo esto campo a través, pero realmente no se puede continuar, ya el libro de ruta nos advertía de la dificultad de encontrar el paso entre las montañas y es que realmente el paso ya no existe, pues toneladas de piedra procedente de una de las montañas  se han desplomado sobre la pista. La naturaleza nos ha ganado la partida.

Volvemos sobre nuestros pasos y damos alguna que otra vuelta tratando de encontrar una pista viable y en esas Livia ve a un tipo al borde del camino, en mitad de la nada y a los pies de este hombre observa lo que describe como la piela una cabeza humana con el hueco de sus ojos y su pelo y que está más o menos destrozada, desde luego no nos  paramos para averiguar si está en lo cierto o no.

Las pistas están encharcadas a conciencia y seguimos intentando encontrar una pista que nos saque de esa maldita zona, cuando ya creemos que tenemos la pista adecuada para llegar a destino, un letrero de prohibido el paso campo de tiro militar nos deja parados. Dilucidamos  entre todos si continuar ignorando el cartel o volver de nuevo a buscar una pista que desde luego no sale en nuestros mapas. No hay valla ni cadena ni nada  que impida el paso de manera que optamos por continuar, el campo de tiro es de kilómetros y vemos huellas de orugas de carros de combate y de vehículos pesados y ya llegando al final el típico terraplén para tiro con armas ligeras y al poco el mismo cartel que a la entrada anunciando el campo de tiro a los que vienen en sentido opuesto. La jugada nos ha salido bien y respiramos aliviados. De nuevo estamos en Ouarzazate tomamos carretera pues por hoy estamos saturados de aventuras.

Finalmente tenemos que ir por carretera hasta nuestro destino de hoy. El hotel, que ya lo conocíamos, Kasbah Chems un sitio muy agradable, con mucho encanto y la gente que lo lleva también. Coincidimos con otro grupo de españoles que están de turismo “normal», es el cumpleaños de uno de ellos e incluso nos unimos a cantarle el cumpleaños feliz y ellos nos invitan a un trozo de tarta que han preparado

Una muy buena cena y a dormir que el día hoy ha sido duro.

Sábado 7 – 12 – 2019 Bou Tharar – Beni Melal

Hoy es nuestra última jornada campera y subiremos a casi 3.000 metros de altitud hemos consultado los partes meteorológicos y la nieve la tenemos garantizada la “buena noticia» es que ninguno llevamos cadenas.

Comenzamos circulando por el lecho del rio del impresionante cañón de Amejgaj, sencillamente brutal. Las paredes rocosas que nos rodean de 40 o 50 metros amenazan con engullirnos, algunos desprendimientos de rocas son del tamaño de un autobús, hay algunas enormes que solo se aguantan encima de unas piedras del tamaño de una lata de refresco si esa piedra se fractura mejor que nadie esté pasando por debajo en ese momento. Esta garganta la hicimos el año pasado de noche y como intuíamos que era todo un espectáculo, decidimos que volveríamos para verlas de día.

Ya estamos a casi 2.000 metros y encaramos la primera subida por pista de montaña y claro, tiene nieve, pero Dios protege a sus criaturas y una quitanieves está haciendo su trabajo, lo que nos facilita la subida, en pocos kilómetros la alcanzamos y seguimos detrás de ella a paso de tortuga pero felices. Como no es cosa de que nos aburramos la quitanieves se para y dice que ya no sigue, de modo que con mil precauciones iniciamos nuestra aventura en solitario.

Las vistas del Atlas son absolutamente salvajes y terminamos en los 2.900 metros. Empezamos la bajada, la pista a estas altura tiene sus buenos 20 centímetros de nieve  y para mayor entretenimiento hay una niebla espesa que nos hace ralentizar aun más la marcha. Ya estamos acabando la pista  y para rematar la faena se pone a  granizar, la verdad es el pack ha sido de lo más completo.

Hemos bajado hasta los 1.500 metros hasta el valle de Ait Bouguemez. Esta gente aprovecha hasta el mínimo espacio cultivable en la ladera de la montaña arando a mano en un terreno pedregoso y difícil de trabajar.

La anécdota del día es que un tipo con una pickup se hace 500 metros marcha atrás en esa pista complicada y pedregosa para dejarnos pasar cuando orillándose un poco donde estaba parado hubiésemos podido pasar todos sin problema y sin riesgo, le hemos hecho señas y hemos intentado convencerlo bajándonos del coche, pero el paisano erre que erre, cuando pasamos a su lado su cara denota que no ha disfrutado con esta experiencia.

Nuestra siguiente parada es para admirar una montaña de roca que llaman La Catedral y para verla en todo su esplendor hay que hacerlo desde un ángulo concreto, así que nos hacemos unos cuantos kilómetros en su homenaje, pero merece la pena pues es impresionante la mole que se alza delante de nuestros ojos.

La pista se está acabando pero debe ser la hora en que finaliza el trabajo y tenemos que adelantar a una docena de furgonetas que transportan la que menos a  15 cuando no a 20 personas que viajan dentro, en el techo o colgando de la trasera del vehículo

Lo bueno se acaba, 90 kilómetros de carretera para llegar a Beni Melal, el hotel Hadaik bien, limpito y una cena aceptable, aunque la harira era incomestible de lo que picaba.

Nos vamos a la cama que para variar hoy también estamos muy cansados, la nieve nos ha puesto a prueba.

Domingo 8 – 12 – 2019 Beni Melal – Tanger – Algeciras

Antes de desayunar buscamos un sitio para limpiar un poco los coches pues están llenos de barro y acercarse a ellos es mancharse sin remisión y hoy ya estamos en lugares civilizados y llevamos una ropa un poco decente, pero a esas hora esta todo cerrado de modo que desayunamos  en el hotel y por el camino buscaremos algún sitio.

Encontramos una gasolinera y nos limpian los coches relativamente bien y barato, por lo menos te puedes acercar al coche sin mancharte. También aprovechamos para enrollar bien los cables de los winches que han tenido su  trabajito.

Carretera y luego autopista, tenemos por delante 500 kilómetros. Una parada a mitad de camino por petición popular en un McDonald y no puedo creer lo que estoy haciendo…me estoy comiendo una hamburguesa de pollo y encima tengo que reconocer que esta hasta buena, la edad me está dejando sin principios.

Tenemos en principio (según nuestras cuentas) tres opciones para el ferry: a las 16 a las 19 y a las 22. Las 16 ya quedaron atrás hace tiempo de modo que el de las 19 puede tener su oportunidad, pasamos los billetes y la aduana en 10 minutos, pero que te pasen el scanner del coche ya es otro cantar y eso nos lleva una media hora, (pensamos… al final lo perdemos) la buena noticia es que el ferri no es a las 19 si no a las 20 de manera que nos sobra tiempo, pero estos simpáticos amigos del ferry tienen otros planes para nosotros y por arte magia saldremos a las 21 horas, viva el orden, la puntualidad, la seriedad y no sé cuantas cosas más .

Cenamos de lo nuestro en la campa del ferry pues si algo nos sobra es el tiempo.  La travesía buena con un mar tranquilo y ya estamos en Algeciras. El hotel Aura bastante bien, en el aparcamiento Adolfo con la baca y los jerris no cabe y tendrá que dormir en la calle y Santi entra justito, los demás sin problema.

Lunes 9 – 12 – 2019 Algeciras – Madrid

Un desayuno feroz en el bufet  libre del hotel (algunos acaban con las existencias) y a casita, nos despedimos de Unai y Livia que regresan por otro lado y a la autovía, 678 kilómetros tienen la culpa. Un par de paradas, una para repostar y otra para tomar un mínimo bocado y beber algo y a las 5,30 estamos en casa.

Ha sido este viaje un poco distinto a los que solemos hacer, menos kilómetros por etapa lo que conlleva llegar a los hoteles con algo de tiempo para asearse y hablar con la familia, zonas novedosas, más turismo por medinas y kasbahs, incluso con guías que nos han explicado cosas que a pesar de haberlas visto otras veces no las sabíamos. en fin un viaje redondo en todos los aspectos.

Ya estamos deseando que llegue la Semana Santa.

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