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Por la mañana temprano, salimos de Borj el Khadra hacia el Norte y encontramos
los primeros cordones de dunas, que nos acompañarán durante unos
100 km. Sin duda, atravesarlos de sur a norte es "pan comido" comparado
con los problemas que tuvimos hace dos años cuando hicimos este mismo
recorrido al revés.
Pasadas estas dunas, y tras el control del pozo petrolífero de “Ech
Chouech”, llegamos a una llanura muy arenosa, en la que encontraremos
un surtidor de agua caliente. Un verdadero oasis, después de un día
entero en el desierto. Esta pequeña piscina nos sirvió para refrescarnos
y lavarnos, y no lejos de ella montamos el campamento, en una preciosa noche.
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