Ruta: Mauritania 2006/06-Chinguetti-Atar
 
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Día 12. Miércoles 6. Chinguetti - Ouadane - Atar

Para Fernando y Tatane, la pistas se había acabado, ya que aunque encontraron un mecánico que pudo soldar nuevamente los soportes de los amortiguadores, no confiaban mucho en la fiabilidad de la reparación en los terrenos duros que podíamos encontrar. Finalmente, decidieron ir por carretera hasta Atar, mientras Angel y Ana y Santiago Jorge hacían las últimas etapas por pistas como estaba previsto.

Chinguetti, la séptima ciudad santa del Islam, tenía 25.000 habitantes en el siglo XIII, aunque ahora cuenta con menos de 3000 habitantes. De sus tiempos de gran y rica ciudad en la ruta de las caravanas, aun persisten varias bibliotecas privadas, que guardan multitud de manuscritos e incunables del siglo XIII, por lo que ha sido considerada por la UNESCO patrimonio de la humanidad desde 1981. Antes de partir, nos dirigimos al hospital español, donde entregamos el resto de juguetes, ropa, calzado y medicinas que nos quedaban y que fueron muy bien recibidas por una cooperante Murciana que llevaba allí pocos meses.

Nuestro objetivo a continuación era llegar a Ouadane y volver por el mismo camino a Chinguetti, y desde allí a Atar. La pista hasta Ouadana fue muy interesante y bonita, ya que comenzaba como una gran lengua de arena, rodeada por grandes dunas, una etapa muy suave, que nos permitía remontar con cierta rapidez los suaves montículos. Ouadane, antigua ciudad corazón de la ruta de las caravanas, fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Ouadane fue fundada en 1147 por los bereberes. Es una típica ciudad del desierto con sus muros de piedra, su mezquita y dátiles. En lo alto de la montaña se yergue la zona más moderna, aún diminuta. Cuando nos dirigíamos a la antigua ciudad, un par de chicos se interpusieron en nuestro paso, exigiendo que les pagásemos una entrada por visitar la ciudad, asunto que ignoramos mientras los chavales nos perseguían y gritaban entre las antiguas callejuelas; nos pareció muy descarada su pretensión de sacarnos el dinero impunemente.

Una vez hecha esta visita rápida y accidentada, tomamos de nuevo la ruta hacia Chinguetti, muy animados y con ganas de encontrarnos en Atar con Fernando y Tatane, no prestamos mucha atención a las suaves dunas hasta que una de ellas dejó de ser suave para finalizar en un cortado y provocar que Ángel y Ana se llevaran un buen susto en la caída, que afortunadamente sólo ocasionó que la baca saliera volando con rueda de respuesto incluida.

Tras Chinguetti, seguimos una ancha y transitada pista hasta el desvío al paso de Amogjiar, cuando ya empezaba a atardecer. La bajada por el paso fue muy pedregosa y dura en los primeros tramos, por lo que consideramos que hacerla en sentido contrario entraña cierta dificultad. La vistas eran impresionantes, pero por poco tiempo, ya que la noche se nos echaba encima con rapidez, por lo que los últimos kilómetros los tuvimos que hacer de noche, deseando ya llegar a Atar.

Cuando llegamos a Atar, Fernando y Tatane ya habían buscado un hotel y nos esperaban para cenar. El hotel, "Seguellil", es tan recomendable como escondido está, detrás de la carretera principal que atraviesa la ciudad.


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