Ruta del Pisuerga

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Este fin de semana comenzamos en Potes, con una visita a los Picos de Europa, lo que pretendía ser una sencilla ruta turística de fin de semana, en la que sólo estábamos Jorge y Pilar (con su embarazado muy avanzado) y Santiago y Arancha.

Cuando iniciabamos la vuelta, atravesando el Parque Natural de Fuentes Carrionas, el día comenzó a empeorar y la lluvia nos rodeaba a medida que avanzábmos por un precioso valle por donde discurría el Pisuerga, muy cercano a su nacimiento. Las cascadas y riadas caían de las montañas que bordeaban el valle, convirtiendo poco a poco el escaso caudal del río en una auténtica riada, que debíamos vadear continuamente, pues la pista zigzagueaba a su alrededor.

Pco a poco, nuestra preocupación iba en aumento, pues los vadeos cada vez eran más anchos y la fuerza del agua mayor; tanto que en algunso casos notábamos como tendía a desplazar nuestros coches al atravesar la corriente. Por pura precaución decidimos que el próximo vadeo lo acometeríamos con los dos coches enganchados por nuestras dos eslingas, una tras otras, y así lo hicimos.

Menos mal que tomamos esa decisión, porque cuando el río tenía ya una anchura considerable, Santiago partió primero con su Land Cruiser , llevando detrás al Mercedes G de Jorge, con la eslinga. La corriente era tan fuerte que costaba mantener la trayectoria del coche, por lo que al finalizar el vadeo a Santiago le costó mucho salir del río superando un gran escalón en la orilla. Tras él, Jorge y Pilar casi flotaban a la deriva, pues el agua estaba comenzando a arrastrar su voluminoso Mercedes, cuando la cosa parecía que esta tornándose muy dramática, Santiago consiguió alcanzar la orilla y tirar de Jorge y Pilar, lo suficiente para que superaran una poza y terminaran de cruzar el río.

Mientras tnto, ya había oscurecido lo suficiente para perder de vista la pista, y pocas ganas nos quedaban de seguir haciendo esos vadeos tan arriesgados. Pero como siempre tenemos un Ángel de la Guarda, la casualidad quiso que allí mismo, donde nos habíamos detenido encontrásemos un refugio. Entramos en la casa y había varios colchones y camastros, restos de comida y una chimenea. Aquello nos dió la esperanza de poder pasar allí la noche. Fue una noche muy dura, pues no estábamos preparados para esa situación y apenas teníamos comida ni ropa de abrigo. Hicimos fuego, pero la chimenea tiraba demasiado y apenas quedaba calor para el interior de la cabaña. Le prestamos a Pilar toda nuestra ropa de abrigo y la manta de emergencia que teníamos en el coche, para que al menos ella, debido a su estado, pudiera dormir caliente.

El resto pasamos la noche tiritando y deseando que amaneciera para retomar el camino y salir de allí cuanto antes. El día llegó, y un pastor nos indicó por donde continuaba la pista, que ya no presentaba ningún problema. Acabamos la mañana en el Parador de Aguilar de Campoo, donde nos resarcimos de las penurias de la noche con un imponente desayuno que nos hizo entrar en calor.

Desde entonces, siempre que salimos de ruta intentamos ir preparados para este tipo de situaciones.

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